Los judíos creían que los de Israel serían los únicos escogidos para heredar el reino de Dios. Pero Jesús confrontó a los líderes religiosos de la nación con el bautismo de Juan: ¿Era de Dios o de los hombres? Ellos no se arrepintieron y ni se bautizaron tampoco, pero los pecadores si oyeron el mensaje y se arrepintieron bautizándose también. A través de las paginas de las Escrituras, Jesús confronta hoy también a la iglesia con las diferentes denominaciones que declaran que sólo por seguirlos a ellos se entrará en el reino. Unos declaran que solo los electos heredaran el reino. Otros proclaman que además del trabajo de Jesús en la cruz hay que seguir lo que Moisés escribió en el Torá. Hay además un nuevo grupo que manifiesta que son los nuevos apóstoles y profetas los que guiarán la iglesia al reino. Otros dicen que hay que cumplir todos los sacramentos de la iglesia si queremos entrar en el reino. Pero—¿Hay arrepentimiento? Jesús no sólo reta a la iglesia sino a nosotros individualmente: ¿Creímos su mensaje? ¿Ha habido cambio y arrepentimiento en nuestra vida? ¿Nos hemos vuelto de seguir nuestra propia voluntad y lo estamos siguiendo a Él negándonos a nosotros mismo y tomando nuestra cruz? Los que vinieron a Juan el Bautista no lo hicieron a través de ningún sistema religioso sino siguiendo el llamado de Dios a sus corazones y se arrepintieron. Esto es algo personal entre la persona y Jesús quien nos llama al arrepentimiento y a su Reino el cual tiene una entrada muy estrecha.
* Todas las citas son de la versión Reina Valera 1960